martes, 20 de julio de 2010

Paradojas

Decidió ser sincero. Desde entonces nadie lo soporta.

Víctor Manuel Jiménez Andrada

3 comentarios:

Pablo Gonz dijo...

Una verdad como el puerto de Hamburgo. Se trataría de ser sincero desde la delicadeza, lo cual muchas veces incluye callar la opinión propia.
Un saludo, Víctor. Sigo leyéndote.
PABLO GONZ

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

¡Valiosa paradoja! ¿O inútil? La verdad pesa demasiado en estos tiempos...
Me gustó tu blog, nos leemos. Saludos.

antonio larrosa dijo...

¿Esto no es algo que yo he escrito en mi diario intimo?


Clica sobre mi nombre