miércoles, 25 de julio de 2012

Medallas

Hoy he soñado con un mundo diferente. Era una sociedad en la que no se miraba a las personas por su rango sino por su valía, su compromiso, su formación y su esfuerzo. En las organizaciones primaba el trabajo en equipo bien desarrollado y se buscaban objetivos comunes. Cada individuo, cada uno de los eslabones, era parte importante de la cadena y todos eran apreciados y necesarios.
Desafortunadamente desperté de mi sueño con el brillo de una vieja medalla, ganada de forma más que dudosa, deslumbrando mis ojos. Una medalla colgada en el pecho de un lagarto que pasa sus días tirado al sol con la barriga bien llena, en su reserva de animales protegidos. Me avergoncé de mi propia ingenuidad y me dije: “¿tanto tiempo aquí y todavía no has aprendido las reglas del juego?”
En ese momento, unas palabras desagradables y estridentes mostraron la ausencia de galones en mi hombro y pararon mis pies, pero no consiguieron amedrentarme ni enmudecer mi lengua.
  
Víctor Manuel Jiménez Andrada 
Publicado en Cáceres en tu mano 13/6/2012

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