lunes, 20 de diciembre de 2010

Tirstes guerras

Me permito la licencia de encabezar estas breves líneas con el verso que da título a un conocido poema de Miguel Hernández (sirva también como un pequeño homenaje en el año de su centenario). Desde que el hombre es hombre, siempre han existido las guerras. Podía pensarse –y hubiera sido lo lógico- que con la evolución de la humanidad, se iría abandonando esta práctica ancestral, pero no ha sido así. La evolución ha servido para crear armas más destructivas y ejércitos más potentes. Hemos cambiado piedras y palos por misiles capaces de aniquilar el planeta diez veces. Así que tenemos por un lado al hombre -un ser con instintos primitivos, un animal capaz de exterminar a su propia especie- y por otro lado todos los avances y tecnologías puestos al servicio de la hecatombe. Como podemos suponer esta mezcla explosiva -nunca mejor dicho- es desastrosa para nuestra propia existencia. De poco sirve apelar al sentido común (si es que queda algo del mismo), ni manifestarse en contra de las decenas de guerras que existen en la actualidad mientras las “cabezas pensantes", democráticamente elegidas de los países desarrollados, no esgriman otra herramienta más que la violencia –incluyendo la venta de armas a terceros países-, justificada al amparo de una cuestionable legalidad internacional. Tristes guerras, es lo que nos queda, tristes, tristes, como decía el poeta.

Víctor Manuel Jiménez Andrada
Publicado en: digitalextremadura.com (9/11/2010)
Ilustración: Verde, verde, verde destrucción. Maugdo Vásquez López

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