martes, junio 30, 2009

¿Una inteligencia superior?

El uso de una inteligencia superior para la destrucción de semejantes es la mayor atrocidad que puede sufrir la humanidad.
Este hecho lleva la supremacía de nuestra especie al escalón más bajo de toda la etapa evolutiva.
Mi afirmación no precisa de ninguna demostración empírica, sólo hace falta aplicar el sentido común.

v.m.j.a.

jueves, junio 25, 2009

Lo nuevo

La magia de lo nuevo es siempre irrepetible.

Hay que saborear cada gota de ese dulce y efímero licor porque es imposible reproducir su sabor con los mismos ingredientes.

Lo sucesivo no son mas que sucedáneos insípidos y monocordes, pero la vida es así.

v.m.j.a.

sábado, junio 20, 2009

Mar de letras

Ahora que está el mar en calma, me sumerjo en las profundas aguas de las letras y empapo mi piel con el preciado líquido.

Vacio los estantes de textos odiosos, efímeros y manoseados y los lleno de libros hasta que la madera queda convada por el peso.

Es hora de limpiar el polvo a mi mente y dejar que la imaginación fluya por su camino.

Es el momento de proclamar mi YO.

jueves, junio 18, 2009

¿Hay algo más bello?

Composición y retoque sobre fotografía descargada de internet.

martes, junio 16, 2009

Cosas inventadas

  • Cuando Pinocho negó ser un mentiroso se dió cuenta del engaño.

  • Te o d i a b a tanto que cuando te marchaste añoré tu presencia.

  • Los BESOS son las CEREZAS de los labios.

viernes, junio 12, 2009

Otro atardecer

El sol se humilla como un guerrero derrotado en el atardecer. Se oculta tras la colina y desaparece de mi vista. Su luz se derrama aún pero pierde fuerza a cada minuto. En ese momento me cruzo con el autobús que va camino a Madrid. Mi cabeza viaja en el tiempo perdido a otro remoto atardecer en el parque del Retiro. Aquella lejana tarde descubrí a Pachelbel. Volaba hacia mis oídos, ligero y suave. Llegó a mi cabeza y sin pedir permiso inundó mi alma. Y así se instaló en el álbum de fotografías sepias en el que se archiva la añoranza.

v.m.j.a.

miércoles, mayo 20, 2009

Dostoyevski (falsificación)


Fiódor Dostoyevski se crió en una familia numerosa. Era el segundo de siete hermanos. Pronto falleció la madre y su padre, médico de profesión, quedó sumido en la depresión y el alcoholismo. Fiódor fue enviado, con dieciocho años, a la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo.
El tiempo de instrucción se combinaba con largos periodos de ocio en los que el joven Fiódor aprendió a jugar a las cartas.
Pronto abandonó la Escuela para dedicarse al oficio de jugador profesional. Hizo una gran fortuna, pues muchas fueron las ocasiones en las que salió ganador. A veces empleaba trampas, tan ingeniosas y eficaces que jamás nadie sospechó de él. Y así, entró en los círculos más selectos del juego, en los que desplumó a los más expertos especialistas de entonces.
Supo retirarse a tiempo y con el aval de buena hacienda, se dedicó a escribir. Su escasa obra, insípida y banal, no ha pasado a formar parte de las páginas imprescindibles de la Literatura Universal.

v.m.j.a.