Este hecho lleva la supremacía de nuestra especie al escalón más bajo de toda la etapa evolutiva.
Mi afirmación no precisa de ninguna demostración empírica, sólo hace falta aplicar el sentido común.
v.m.j.a.
El sol se humilla como un guerrero derrotado en el atardecer. Se oculta tras la colina y desaparece de mi vista. Su luz se derrama aún pero pierde fuerza a cada minuto. En ese momento me cruzo con el autobús que va camino a Madrid. Mi cabeza viaja en el tiempo perdido a otro remoto atardecer en el parque del Retiro. Aquella lejana tarde descubrí a Pachelbel. Volaba hacia mis oídos, ligero y suave. Llegó a mi cabeza y sin pedir permiso inundó mi alma. Y así se instaló en el álbum de fotografías sepias en el que se archiva la añoranza.