sábado, 5 de febrero de 2011

El escritor


Cuando tuvo bolígrafo, le faltó el papel. Cuando tuvo papel no encontró el bolígrafo por ningún lado. Cuando consiguió ambas cosas, no era el momento apropiado. Cuando fue el momento apropiado, no tenía ganas. Cuando tuvo ganas, no se le ocurrió nada. Y así se le pasó la vida sin escribir una sola línea.

Víctor Manuel Jiménez Andrada
Publicado en Avuelapluma n. 216

Ilustración: La máquina de escribir del abuelo
José Antonio del Castillo Martín

3 comentarios:

No Comments dijo...

Y es que cuando es que no, es que no.

Un saludo indio

Mer dijo...

¡Qué bueno y qué verdad!

didgewind dijo...

¡jía, como proust!