lunes, 2 de enero de 2012

El tiempo


Durante el viaje pude comprobar que el factor tiempo era determinante para que el caos no se apoderara de la existencia. Los pasajeros subían y bajaban en cada estación, los asientos se vaciaban o llenaban según se sucedían las paradas, pero nunca coincidían dos personas en el mismo. Aquello que parecía imposible, sin embargo sucedió. Dos pasajeros pugnaban por un asiento en una de las últimas paradas. Pensé que el tiempo, ese ser tan exacto, había tenido un desliz del que, afortunadamente, yo era un testigo privilegiado. Cerré los ojos y los oídos para no darme cuenta de la confusión del expendedor de billetes. Mi razonamiento me pareció más poético.

Víctor M. Jiménez Andrada
publicado en Avuelapluma 5/12/2011
Ilustración: Rocío España. Reloj del tiempo

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