miércoles, 5 de septiembre de 2012

Codicia


Un día quise robarle el chupachús a un niño. Yo no tendría más de seis años, pero codiciaba aquel caramelo y odiaba a su dueño. Poco me importaba que estuviera lleno de babas, lo quería para mí. La historia terminó con la golosina por los suelos, el chiquillo con un buen sofocón y yo castigado. Años más tarde me ocurrió algo parecido con la mujer de mi jefe, pero esta vez las cosas fueron mejor.
 
Víctor M. Jiménez Andrada
Publicado en AVP 9/7/2012
Ilustración: Pura golosina. Tomás Taure Alonso

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