martes, 5 de marzo de 2013

Dostoyevski



Fiódor Dostoyevski se crió en una familia numerosa. Era el segundo de siete hermanos. Pronto falleció la madre y su padre, médico de profesión, quedó sumido en la depresión y el alcoholismo. Fiódor fue enviado, con dieciocho años, a la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo. El tiempo de instrucción se combinaba con largos periodos de ocio en los que el joven Fiódor aprendió a jugar a las cartas. No tardó mucho en abandonar la Escuela para dedicarse al oficio de jugador profesional. Hizo una gran fortuna, pues muchas fueron las ocasiones en las que salió ganador. A veces empleaba trampas tan ingeniosas y eficaces, que jamás nadie sospechó de él. Y así entró en los círculos más selectos del juego, en los que desplumó a los mejores de entonces. Supo retirarse a tiempo y, con el aval de una buena hacienda, se dedicó a escribir. Su escasa obra, insípida y banal, no ha pasado a formar parte de las páginas imprescindibles de la Literatura.
 
  
Víctor M. Jiménez Andrada
Publicado en LB nº. 6

1 comentario:

Alfonso Carabias dijo...

El saber retirarse a tiempo es ya de por si una buena obra. El cuanto al resto, seguro que alguien leóo sus obras.

Un saludo cuñao.