viernes, 26 de abril de 2013

El lugar que habito



El lugar que habito es variable en función de las necesidades de cada momento. Parece algo mágico y en parte lo es. No es conveniente que el lugar que uno habita sea tan rígido que no permita ciertas alteraciones. Si el entorno fuera inflexible, la vida sería insoportable. Cada cual debe configurar su hogar de la manera que crea conveniente, y lo cierto es que no hay dos iguales, aunque compartan espacio físico.

A veces me gusta habitar en una torre alta desde la que puedo asomarme para ver a mis semejantes. Una torre que tiene los cimientos bien clavados en las entrañas de la tierra, con el fin de no perder la perspectiva. Otros eligen una nube que vuela libre, sin ataduras al suelo; no es lo mío.

En otras ocasiones habito en una cueva. Un lugar sombrío, oculto de las miradas, con una sola entrada camuflada entre el follaje que, sin embargo, me permite tener una buena perspectiva del exterior. Mi cueva es húmeda y algo fría si no hago en el centro un buen fuego, aunque tengo lo suficiente para resistir allí durante muchos días.

También me gusta visitar mi isla. Es un espacio cálido, apartado del mundo en mitad de un mar tranquilo. Voy menos de lo que me gustaría porque el viaje hasta allí es largo. Hay algunas personas a las que no les gusta nada la idea de la isla y escogen vivir en un oasis en mitad del desierto. No deja de ser otra forma de buscar un retiro. Respeto todas las opiniones, pero prefiero la brisa marina al aire árido de las dunas.

Tengo algunos amigos a los que les encanta perderse en una jungla. Solo pensarlo me da miedo. Creo que no sería capaz de moverme en un sitio indefinido rodeado de incertidumbre, soy de espacios diáfanos para prevenir con antelación suficiente las amenazas.

Estos que he mencionado tan solo son un puñado de los infinitos lugares que hay dentro de nosotros mismos para ser habitados. Cada uno tiene que descubrir los suyos y residir en ellos según el estado de ánimo y el instante.
 

Víctor M. Jiménez Andrada
Publicado en Cáceres en tu mano, 4/feb/2013
Fuente de la imagen: http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/web/

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