martes, 25 de junio de 2013

Nebula

Nebula es un lugar muy lejano en una montaña alta. Los caminos que llevan allí son escarpados y están llenos de peligros. Es fácil perderse y es complejo regresar. Los viajeros no se suelen aventurar más allá de la primera encrucijada. En ese punto, una calavera sobre una estaca parece advertir del mal que se extiende por todos los rincones. La vegetación es densa a lo largo del sendero y las copas de los árboles se mezclan formando una cúpula de hojas muy tupida por la que apenas penetran tímidos rayos de sol. Pero en Nebula habita un fabuloso hacedor de versos que se llama Papyrus. Sus poemas tienen poder mágico para quienes creen en ello. Mucho se habla de Papyrus y sus milagros, pero nadie lo ha visto en primera persona.

Un día, un viejo comerciante me ofreció una carpeta azul en cuyo interior decía que se hallaban un buen puñado de poemas escritos por la mano del mismo Papyrus. El precio alto y la condición de tenerlos que ver al caer la noche me hicieron dudar de la honestidad del mercader. Pero el ansia de poseer los manuscritos eclipsó las últimas hebras de prudencia. Acepté el trato, pagué el dinero y me marché a casa con mi tesoro bajo el brazo. Al caer la noche abrí la carpeta y comprendí que Nebula era un lugar muy lejano en una montaña alta.
    
Víctor M. Jiménez Andrada
Publicado en "Un rato para un relato", Rumorvisual, 2010

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