lunes, 11 de noviembre de 2013

Gente fina

-¿Qué le pongo al señor? -preguntó el camarero con respeto.
-Al Señor le pones dos velas y a este hijo de perra que te habla le pones una cerveza, que vengo muerto de sed.
Fue lo más fino que salió nunca de sus labios.

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