miércoles, 30 de mayo de 2018

Poema bobo

Si tuviera unos años menos
y la mirada taciturna,
sonrisa de canalla
y perfil griego;
cuerpo de azúcar
y voz melosa
como susurro en un orgamo,
si escribiera chorradas
de adolescentes con recalentón
y me inventara historias
de algún amor maldito,
mis poemas serían
las palabras de un dios.
Pagarían por verme
vendería miles de libros
y me regalarían bragas
y flores cada noche.
Mis vídeos en youtube
cotizarían en la Bolsa
y tendría postrado
a todo el Parnaso a mis pies.

Pero seamos realistas:
Yo no soy poeta-objeto
tipo muñeco de sex-shop.

Y así me va.

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