No disfrutar del viaje es la condena del que piensa que todos los caminos son equivocados. La felicidad no es un punto inalcanzable en el horizonte, sino el polvo que acumulan los zapatos viejos.
Con una sonrisa amable, y mirando a los ojos, he aprendido a vender la falsa honestidad de las manzanas podridas. En cien años nadie recordará esta mácula.