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Presentación de "El lavadero de lanas"

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  El próximo viernes 13 de noviembre, a las 20:00 horas, el escritor cacereño Víctor M. Jiménez Andrada presentará su nuevo poemario, El lavadero de lanas , en el Ateneo de Cáceres, dentro de la programación del Otoño Literario. El libro propone un recorrido poético por el entorno natural de los Barruecos, donde conviven los restos de un antiguo lavadero de lanas, el Museo Vostell y la singularidad del paisaje. A partir de este escenario, el autor emprende también un viaje interior, una búsqueda de aquello que nos hace humanos y un intento de expresar lo inexplicable.

Riqueza

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Tiene muchos más años en la piel que en el carné de identidad. Me sorprendió saber su edad, pero no quise juzgar. Procuro no hacerlo nunca, aunque no siempre lo consigo, sobre todo cuando las opiniones se mueven como lombrices que escarban en un légamo de incertidumbre. Me han dicho que conoce más ciudades que muchos viajeros ricos, que ha recorrido miles de kilómetros a lomos de la miseria y que su falta de apego a cualquier cosa material es su mejor tesoro para seguir adelante. A veces acude al comedor social, en otras ocasiones acepta los alimentos que le ofrecen algunos buenos samaritanos, pero nunca pide nada. Los últimos días del otoño lo han visto metido en un portal, envuelto en sus mantas, como un gusano de seda. Dicen que llevaba entre las arrugas de su cara la sonrisa de los triunfadores, de aquellos que pueden morirse tranquilos porque lo han conseguido todo en la vida. Microrrelato del libro Tornillería surtida ( descargar obra completa ) . Imagen de StockSnap en Pixabay

Autocensura

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Tapa mi boca con firmeza. Ahoga mis lamentos con los balidos de borregos. Ciega mis ojos con el brillo de cristales baratos y mueve campanillas para que no pueda escuchar los gritos de los otros. Disfraza las ropas militares con tules de prudencia y se impone a mi voluntad con un cuchillo sobre la garganta. Poema del libro Malos tiempos para ser sinceros (descargar obra completa) . Imagen de candoyi en Pixabay

Un segundo

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Pretende volver a su pasado más reciente; a ese segundo previo en el que la advertencia se pierde en el aire estéril. Justo antes de los gritos y de la sangre diluyéndose en el agua. Desea despertar de la pesadilla, como tantas veces hizo de niño, pero sabe que la realidad le ha arrancado los párpados para que no se pierda ni un detalle del dolor al que está condenado. Los cimientos se le han derrumbado como un castillo de naipes, y con ellos las agendas habitadas de miles de propósitos.  Desde el primer momento fue consciente de que algunas aves emigrarían a tierras más tibias, tal vez las más amadas. «¿Pero quién soy yo para exigir el estigma de la jaula?», se pregunta. Su prisión solo a él le pertenece, por muchos afectos que reciba. Al amanecer se levantará para sentarse en una silla de ruedas. Cada día y cada hora escuchará esa voz que le reprocha haber dado aquel último salto fatídico. Microrrelato del libro Tornillería surtida ( descargar obra completa ) . Imagen de Lisa Re...

Mentiras

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Envuelto en papel de regalo, con un gran lazo rojo coronando el paquete, me ofreces, mientras sonríes y viertes bálsamos, un trozo de carne podrida y pretendes que me la trague. Poema del libro Malos tiempos para ser sinceros (descargar obra completa) . Imagen de Gaby Stein en Pixabay

Barco varado

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Había llegado a esa edad en la que todo pasado le parecía un tiempo mejor. No recordaba, o no quería recordar, los días de lucha sin tregua, el sudor, el sacrificio, las noches de desvelos. Toda su historia quedó oculta. Solo permanecían en los anaqueles de su pensamiento los volúmenes que recogían los instantes más amables. No fueron pocos, pero no llegaban ni a la décima parte de los momentos en que la vida se ponía el traje de la vulgaridad para salir adelante.  Le ahogaba verse en el abismo de los años, porque para él envejecer era la derrota. Tal vez por eso se cosía un tiempo pretérito en la solapa, un adorno falso y plagado de omisiones. Sus conversaciones se apoyaban en los pedestales de una gloria que se había desvanecido con la niebla. Pocos estaban dispuestos a escucharle en su familia, y menos sus hijos, que hubieran preferido disfrutar de su día a día y no del olor a rancio de sus palabras.  Terminó predicando su credo en los bares del barrio. Allí los borrachos d...

En nombre de tu dios

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Dictas tus oraciones desde tu púlpito de infamia, impones tu estúpido credo con la boca del fusil en mi sien. Rezo tus rezos —de memoria—, pero a lo que tú llamas fe, con enfermiza devoción, yo lo llamo, secretamente, miedo. Poema del libro Malos tiempos para ser sinceros (descargar obra completa) . Imagen de Hans en Pixabay