Tanta belleza
Con los primeros rayos del sol, que marcaban el preludio de la primavera, se vistió con colores vivos y decidió desterrar el gris invernal. Al principio pasó desapercibida, como una más. Poco a poco fue destacando del resto. Los que caminaban junto a ella admiraban su gracia. Algunos atrevidos, con cierto descaro, se aproximaban tanto que casi la rozaban. Así conseguían robar una bocanada del perfume fresco de su piel. A ella le agradaban aquellos juegos, le parecían divertidos. Nunca había soñado atraer así, con ese don mágico y natural.
Pasaron los días y, en el ecuador de la estación, aparecía más hermosa y deseable que nunca. Pero una mañana no se la volvió a ver. Nadie supo explicar la ausencia, aunque hubo muchas especulaciones. Comentaron algunos que fue la envidia, otros que una mente perversa se encaprichó de ella y la secuestró. Unos cuantos decían que tenía enemigos que la odiaban a muerte. Fuera como fuera, una mano arrancó aquella rosa dejando un poco huérfano el jardín.
Microrrelato del libro Tornillería surtida (descargar obra completa).

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