Sin querer

 Yo no lo quería matar, ya lo sabes. Ha sido un accidente. Solo pretendía que no se metiera debajo del mueble. No por nada, sino porque si se quedaba allí encerrado podía morir de hambre. Y mira, intentando su bien me lo he cargado.

Cómo iba a pensar que el palo con el que quise auxiliarlo tenía una púa atravesada. También ha sido mala suerte, coincidencias terribles que hacen que las cosas terminen en tragedia. Vi que algo iba mal cuando se encogió y lanzó ese chillido agónico que me hizo estremecer. Se retorció varias veces antes de quedarse rígido.

Y lo peor del asunto es que el niño lo ha visto todo. Ahora no me habla y me mira con verdadero pánico, como si fuera un monstruo.


Microrrelato del libro Tornillería surtida (descargar obra completa).


Imagen de Pixabay

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