Riqueza

Tiene muchos más años en la piel que en el carné de identidad. Me sorprendió saber su edad, pero no quise juzgar. Procuro no hacerlo nunca, aunque no siempre lo consigo, sobre todo cuando las opiniones se mueven como lombrices que escarban en un légamo de incertidumbre.

Me han dicho que conoce más ciudades que muchos viajeros ricos, que ha recorrido miles de kilómetros a lomos de la miseria y que su falta de apego a cualquier cosa material es su mejor tesoro para seguir adelante. A veces acude al comedor social, en otras ocasiones acepta los alimentos que le ofrecen algunos buenos samaritanos, pero nunca pide nada.

Los últimos días del otoño lo han visto metido en un portal, envuelto en sus mantas, como un gusano de seda. Dicen que llevaba entre las arrugas de su cara la sonrisa de los triunfadores, de aquellos que pueden morirse tranquilos porque lo han conseguido todo en la vida.


Microrrelato del libro Tornillería surtida (descargar obra completa).


Imagen de StockSnap en Pixabay


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