miércoles, 30 de junio de 2010

Pessoa

En la terraza del café A Brasileira, en el famoso barrio lisboeta de Chiado, pasa los días Fernando Pessoa. Admite en su mesa, sin cambiar el gesto, a cualquier persona que quiera sentarse un ratito con él. Fue un gran tertuliano, pero ahora no habla nada de nada. Deben ser cosas de la inmortalidad.

Víctor Manuel Jiménez Andrada

1 comentario:

budoson dijo...

Yo estuve sentado en su mesa hace como un millón de años. Creo que fueron cuatro, pero parece que hace un millón. Y, efectivamente, el hombre no decía gran cosa. Muy bueno.