martes, 27 de junio de 2017

Un lugar de viejos

“¡Ay de mi Alhama!”
Romance anónimo

El sonido de la flauta ahuyenta
a los habitantes
de Hamelín
y les recuerda que es mal negocio
vender futuro al mejor postor.

Intuyen que ni los hombros de Atlas
soportarán los intereses
de unas hipotecas
a largo plazo.

Añoran la época
de las ratas y de los llantos,
mientras que por las calles desvaídas
rumian pesares
y mastican piedras del río.


(Del libro "El último diente de leche")

sábado, 24 de junio de 2017

Ecosistema mínimo (XIII)

No hay frontera más difícil de cruzar que los centímetros que nos separan. Mis dedos de sombra jamás rozarán el suspiro incendiado de tu pecho, aun así juego a los dados con la esperanza de que el destino se equivoque. Ya sucedió otras veces, aunque entonces fluía bajo este tronco savia nueva.

martes, 20 de junio de 2017

058-Cosas que llevo en el bolsillo

Esta cicatriz que no escondo
es todo lo que me queda
del filo de tus besos
cortando alas de mariposas blancas.

          Siempre es mejor la huella
          que su ausencia.

sábado, 17 de junio de 2017

Las artes de cenicienta

“Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí,
 y me debilitaré y seré como todos los hombres.”
 Jueces 16:17

No me fío de quien abandona
zapatos de cristal
en mitad de las escaleras
como señuelo
para corazones incautos,
ni de los labios rosas
que ocultan colmillos.

Unas redes caza-suspiros
son cepos para osos.
Lo aprendí, de mancebo,
en los jardines de Dalila.

Desde entonces sé
que el arte milenario
de forjar anzuelos
roza la perfección
en los dedos suaves
de aspirantes a princesa.


(Del libro "El último diente de leche")

martes, 13 de junio de 2017

Ecosistema mínimo (XII)

Busco la flor minúscula que nace en la umbría, a los pies de la corriente cristalina que brota de un sueño de lija, la perseguida por los cazadores de inocencias que deambulan por las fábulas, la flor que acunas con dulzura en la oquedad de un pálpito, la que nunca me atreveré a pedirte prestada.

sábado, 10 de junio de 2017

057-Cosas que llevo en el bolsillo

Roido por la tristeza
de las hojas amarillas
me amarro a la certidumbre
del polvo arrastrado
por un viento del Norte.

          Ya no suenan los cascabeles
          en las mañanas de sábado.