El momento esperado

A veces la soledad le obligaba a hablar en plural para aligerar su peso. Entonces la palabra «nosotros» retumbaba como una condena en aquella habitación vacía en la que se concentraban en un segundo todos los años pretéritos.

No le quedaban fuerzas para imaginar el cañón frío de la pistola sobre su sien y se dejaba llevar sin otro afán que el de consumir el oxígeno necesario para que su corazón latiera un poco más allá de la noche. Opinaba que cada cual tenía lo que merecía y él, que en realidad solo se sentía incómodo cuando recordaba algún antiguo amor pasajero, era consciente de que aquella forma de vida le pertenecía por derecho propio.

Lo que en realidad le atormentaba era el miedo a no saber dar un último paso hacia el vacío cuando llegara el momento, o peor aún, no saber reconocer ese momento tan esperado entre la amalgama de hojas de un calendario que se empeñaban en caer cada vez más veloces, como llamadas por un otoño perenne.

Si el pulso le iba a temblar o no era lo de menos. Después de tantos castillos de arena construidos sin cimientos, resolver paradojas era un entretenimiento al que consagraba aquella parte de su alma que un día creyó en Dios.


Microrrelato del libro Tornillería surtida (descargar obra completa).


Imagen de MikeGunner en Pixabay

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