viernes, 30 de diciembre de 2011

Una estrella

No me costaste ni un euro. Creo que te compré en el chino de la esquina, en uno de esos ataques raros que me dan. Algo me dijo que podía hacer de ti una estrella. Solo eras un minúsculo patito de goma amarillo, más bien feo y lleno de imperfecciones. Tomé varias fotografías de ti y elegí una, casi al azar. Le puse precio y me la quitaron de las manos. Vendí cada copia por mil seiscientos euros. Era tu foto, pero llevaba mi firma. Después de todo hice un buen negocio y tu fama se ha extendido por todo el mundo.


Víctor M. Jiménez Andrada
publicado en Avuelapluma 21/11/2011

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